La asesina Debbie Jellinsky mantiene al pequeño Pubert como rehén en este irregular juego basado en la película, así que guía al Tío Fester a rescatarlo explorando un enorme mundo de perspectiva cenital. Sus paisajes mortecinos, envueltos en una música perturbadora, incluyen jardines grotescos, pantanos burbujeantes y desiertos repletos de huesos.